Es una infección venérea muy contagiosa que afecta a un alto número de personas. Se conoce como gonococia, blenorragia y purgaciones. Está causada por una bacteria en forma de grano de café, el gonococo, que se desplaza por las vías urinarias y los conductos genitales (uretra, vagina, cuello del útero, etc).
Puede transmitirse de unas personas a otras en cualquiera de sus etapas de desarrollo. Es más persistente y se difunde más en la mujer, en la que manifiesta síntomas tan sólo en dos de cada diez casos.
El periodo de incubación de la infección oscila entre 2 días y 3 semanas. Se puede apreciar un aumento de la secreción vaginal, dolor y escozor al orinar, molestias abdominales y sensación de cansancio. En el hombre, los síntomas son más evidentes, con molestias y escozor al orinar y secreción purulenta por el pene, que con el paso del tiempo se hace más fina y cremosa.
La gonococia puede provocar diversas complicaciones. En el hombre causa estrechamiento de la uretra y en ocasiones esterilidad; en la mujer, enfermedad inflamatoria pélvica, infección en las trompas de Falopio, en los ovarios y en el área pélvica, con elevado riesgo de esterilidad por producirse cicatrización y estrechamiento de dichos órganos, así como de la uretra. El gonococo puede diseminarse, pasar al torrente sanguíneo y provocar infecciones en articulaciones y en diversos tejidos. La gonorrea es una infección venérea muy contagiosa que afecta a un alto número de personas, es más persistente en la mujer, pero en ella sólo manifiesta los síntomas en dos de cada diez casos
En personas portadoras de la infección, con la práctica del sexo oral, el gonococo puede difundirse del pene a la boca y a la garganta. Si estos órganos se afectan, al igual que en los genitales, puede que no se produzcan síntomas, o presentarse dolor de boca y garganta o inflamación de los ganglios de la zona.
A menudo, la uretritis que genera una gonorrea se confunde con otras infecciones que también la producen. Es importante determinar el origen real de dicho trastorno porque para su curación, los tratamientos que requiere son diferentes.
Si una mujer embarazada presenta gonococia y no sigue un tratamiento adecuado puede contagiar al niño en la fase de expulsión, cuando pasa por el canal del parto, lo que conlleva en el niño un alto riesgo de sufrir una conjuntivitis gonocócica que puede provocar ceguera permanente. En la actualidad se previene la infección con la instilación de unas gotas de antibiótico en los ojos del recién nacido.
El tratamiento de la gonorrea se realiza con cefalosporinas, espectinomicina o ciprofloxacino. La penicilina es poco eficaz por la existencia de un gran número de cepas resistentes a ella y es necesario realizar revisiones después del tratamiento, puesto que a veces pueden desaparecer los síntomas, pero persistir la infección
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario