lunes, 18 de mayo de 2009

Clamidiasis

Es provocada por la Clamydia trachomatis, que es el agente que con mayor frecuencia provoca uretritis no gonocócicas. La infección gonocócica y clamydial coexisten en un 30-40% de los casos. Sin embargo, ésta última parece haber disminuido de manera gradual en los últimos años y es más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes sexualmente activos.
De modo similar al gonococo, esta infección cursa con uretritis, inflamación de cuello uterino, enfermedad inflamatoria pélvica, epididimitis, etc. Puede también ser asintomática, en especial si la persona afectada es una mujer. Se observa sobre todo entre las mujeres de 15 a 20 años. A partir de los 30 años desciende la afección debido a que a esa edad la diana sobre la que se fija y trasmite la bacteria, que es el epitelio columnar de la mucosa vaginal, es reemplazada por el epitelio escamoso.
Como en la gonococia, los síntomas son más reconocibles en el hombre que en la mujer, pero en ocasiones son difíciles de apreciar.
Si no se trata puede producir complicaciones. En el caso del hombre puede generar esterilidad o inflamación de los conductos espermáticos. En el de la mujer, inflamación pélvica, obstrucción de las trompas de Falopio y esterilidad. El tratamiento se realiza con antibióticos, principalmente con macrólidos (azitromicina) y con tetraciclinas (doxiclina).

Gonorrea

Es una infección venérea muy contagiosa que afecta a un alto número de personas. Se conoce como gonococia, blenorragia y purgaciones. Está causada por una bacteria en forma de grano de café, el gonococo, que se desplaza por las vías urinarias y los conductos genitales (uretra, vagina, cuello del útero, etc).
Puede transmitirse de unas personas a otras en cualquiera de sus etapas de desarrollo. Es más persistente y se difunde más en la mujer, en la que manifiesta síntomas tan sólo en dos de cada diez casos.
El periodo de incubación de la infección oscila entre 2 días y 3 semanas. Se puede apreciar un aumento de la secreción vaginal, dolor y escozor al orinar, molestias abdominales y sensación de cansancio. En el hombre, los síntomas son más evidentes, con molestias y escozor al orinar y secreción purulenta por el pene, que con el paso del tiempo se hace más fina y cremosa.
La gonococia puede provocar diversas complicaciones. En el hombre causa estrechamiento de la uretra y en ocasiones esterilidad; en la mujer, enfermedad inflamatoria pélvica, infección en las trompas de Falopio, en los ovarios y en el área pélvica, con elevado riesgo de esterilidad por producirse cicatrización y estrechamiento de dichos órganos, así como de la uretra. El gonococo puede diseminarse, pasar al torrente sanguíneo y provocar infecciones en articulaciones y en diversos tejidos. La gonorrea es una infección venérea muy contagiosa que afecta a un alto número de personas, es más persistente en la mujer, pero en ella sólo manifiesta los síntomas en dos de cada diez casos
En personas portadoras de la infección, con la práctica del sexo oral, el gonococo puede difundirse del pene a la boca y a la garganta. Si estos órganos se afectan, al igual que en los genitales, puede que no se produzcan síntomas, o presentarse dolor de boca y garganta o inflamación de los ganglios de la zona.
A menudo, la uretritis que genera una gonorrea se confunde con otras infecciones que también la producen. Es importante determinar el origen real de dicho trastorno porque para su curación, los tratamientos que requiere son diferentes.
Si una mujer embarazada presenta gonococia y no sigue un tratamiento adecuado puede contagiar al niño en la fase de expulsión, cuando pasa por el canal del parto, lo que conlleva en el niño un alto riesgo de sufrir una conjuntivitis gonocócica que puede provocar ceguera permanente. En la actualidad se previene la infección con la instilación de unas gotas de antibiótico en los ojos del recién nacido.
El tratamiento de la gonorrea se realiza con cefalosporinas, espectinomicina o ciprofloxacino. La penicilina es poco eficaz por la existencia de un gran número de cepas resistentes a ella y es necesario realizar revisiones después del tratamiento, puesto que a veces pueden desaparecer los síntomas, pero persistir la infección

Herpes Genital

Puede ser causado por los dos tipos de virus de herpes simple, el 1 (VHS-1) y el 2 (VHS-2). La infección genital la produce sobre todo el VHS-2, el VHS-1 suele generar con mayor frecuencia infecciones orales.
El VHS-2 se transmite por contacto sexual (vaginal, anal u oral), a partir de personas que tienen lesiones activas, aunque, en ocasiones, quienes la trasmiten no presentan síntomas. Se extiende con mucha facilidad en las mujeres y con su contagio aumenta el riesgo de cáncer de útero. Además, en caso de embarazo puede provocar aborto o parto prematuro. Si el recién nacido se contagia durante el nacimiento, puede morir o sufrir serios daños cerebrales.
En las mujeres afectadas aparecen pequeñas vesículas dolorosas que con posterioridad se ulceran. Estas úlceras surgen en los genitales externos, las zonas próximas al ano, muslos o nalgas. Pueden presentarse también en el interior de la vagina e incluso en el cuello del útero. Se manifiestan entre los días 2 y 21 después de haber sido contraída y duran de dos a tres semanas. Otros síntomas pueden ser fiebre, nódulos linfáticos hinchados y síntomas parecidos a los de la gripe, además de dolor al orinar. En el hombre el cuadro es parecido, pero localizado en el pene o cerca del ano. Aunque los síntomas desaparecen antes del mes, el virus se encuentra en estado latente, periodo durante el cual no es contagioso pero puede brotar de nuevo en el paciente, que debería volver a iniciar el tratamiento.
La reaparición es una característica común de los virus herpes, y sobre todo del VHS-2, pero, si sucede, suele ser de duración más corta (sobre una semana) que la presentación inicial y a menudo pasa desapercibida. En pacientes portadores del virus VIH las lesiones suelen ser más graves y más dolorosas.
La infección se sospecha por el aspecto de las vesículas y se confirma por el análisis de laboratorio. El tratamiento del primer episodio de herpes genital se realiza con fármacos antivíricos (aciclovir, famciclovir, etc.) siguiendo las pautas que el médico recomiende. Es necesario un tratamiento adicional para aliviar las molestias y los dolores que se producen. También hay pautas para el tratamiento de las molestas reapariciones.

La Sifilis

La sífilis es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) causada por la bacteria Treponema pallidum. A menudo se le ha llamado “la gran imitadora” porque muchos de sus signos y síntomas no se distinguen fácilmente de otras enfermedades.

En los Estados Unidos, las autoridades de salud registraron más de 36,000 casos de sífilis en el 2006, de los cuales 9,756 eran de sífilis primaria y secundaria. Asimismo, la mitad de todos los casos de sífilis primaria y secundaria en el 2006 se reportaron en 20 condados y 2 ciudades, y en su mayoría correspondían a personas de 20 a 39 años de edad. La incidencia más alta de sífilis primaria y secundaria se registró en mujeres de 20 a 24 años de edad y en hombres de 35 a 39 años. Los casos de sífilis congénita reportados en recién nacidos aumentaron de 339 casos nuevos en el 2005 a 349 en el 2006.
Entre el 2005 y el 2006, el número de casos reportados de sífilis primaria y secundaria aumentó en un 11.8%. Entre el 2000 y el 2006 las tasas de sífilis primaria y secundaria en hombres se incrementaron anualmente de 2.6 a 5.7, mientras que en las mujeres esto mismo ocurrió entre el 2004 y el 2006. En el 2006, el 64% de los casos reportados de sífilis primaria y secundaria correspondieron a hombres que tienen relaciones sexuales con hombres (HSH).

La sífilis se pasa de una persona a otra a través del contacto directo con una úlcera sifilítica. Las úlceras aparecen principalmente en los genitales externos, la vagina, el ano o el recto. También pueden salir en los labios y en la boca. La transmisión de la bacteria ocurre durante las relaciones sexuales vaginales, anales u orales. Las mujeres embarazadas que tienen esta enfermedad pueden pasársela a los bebés que llevan en el vientre. La sífilis no se propaga por el contacto con los inodoros, las manijas de las puertas, las piscinas, las bañeras normales o de hidromasaje, ni por compartir ropa o cubiertos.

Muchas personas que tienen sífilis no presentan síntomas durante años, pero aun así enfrentan el riesgo de tener complicaciones en la fase avanzada si no se tratan la enfermedad. Las personas que están en la fase primaria o secundaria de la enfermedad transmiten la infección aunque muchas veces las úlceras sifilíticas no se puedan reconocer. Por lo tanto, las personas que no saben que están infectadas pueden contagiar la enfermedad.
Fase primaria: La fase primaria de la sífilis suele estar marcada por la aparición de una sola úlcera (llamada chancro), pero puede que haya muchas. El tiempo que transcurre entre la infección por sífilis y la aparición del primer síntoma puede variar de 10 a 90 días (con un promedio de 21 días). Por lo general, el chancro es firme, redondo, pequeño e indoloro. Aparece en el sitio por donde la sífilis entró al organismo. El chancro dura de 3 a 6 semanas y desaparece sin ser tratado. Sin embargo, si no se administra el tratamiento adecuado la infección avanza a la fase secundaria.
Fase secundaria: La fase secundaria se caracteriza por erupciones en la piel y lesiones en las membranas mucosas. Esta fase suele comenzar con la aparición de una erupción de la piel en una o más áreas del cuerpo, que por lo general no produce picazón. Las erupciones de la piel asociadas a la sífilis secundaria pueden aparecer cuando el chancro se está curando o varias semanas después de que se haya curado. La erupción característica de la sífilis secundaria puede tomar el aspecto de puntos rugosos, de color rojo o marrón rojizo, tanto en la palma de las manos como en la planta de los pies. Sin embargo, en otras partes del cuerpo también pueden aparecer erupciones de aspecto distinto, o que son similares a las causadas por otras enfermedades. Algunas veces, las erupciones asociadas a la sífilis secundaria son tan leves que pasan desapercibidas. Además, puede que se presenten otros síntomas durante la fase secundaria de la sífilis, como fiebre, inflamación de los ganglios linfáticos, dolor de garganta, caída del cabello en algunas áreas, dolor de cabeza, pérdida de peso, dolores musculares y fatiga. Los signos y síntomas de la sífilis secundaria desaparecen aun si no son tratados, pero si no se administra tratamiento la infección progresará a la fase latente y posiblemente hasta la última fase de la enfermedad.
Fases latente y terciaria: La fase latente (oculta) de la sífilis comienza con la desaparición de los síntomas de las fases primaria y secundaria. Sin tratamiento, la persona infectada seguirá teniendo sífilis aun cuando no presente signos o síntomas ya que la infección permanece en el cuerpo. Esta fase latente puede durar años. En el 15% de las personas que no reciben tratamiento para la sífilis, la enfermedad puede avanzar hasta las fases latente y terciaria, que pueden aparecer de 10 a 20 años después de haberse adquirido la infección. En esta fase avanzada la sífilis puede afectar posteriormente órganos internos como el cerebro, los nervios, los ojos, el corazón, los vasos sanguíneos, el hígado, los huesos y las articulaciones. Los signos y síntomas de la fase terciaria de la sífilis incluyen dificultad para coordinar los movimientos musculares, parálisis, entumecimiento, ceguera gradual y demencia. El daño puede ser grave y causar la muerte.

Infecciones de Transmicion Sexual

Las infecciones de transmisión sexual (ITS) son un grupo de patologías infecciosas que se pueden adquirir si se mantienen relaciones sexuales con alguien que las padece. En general se transmiten durante el coito, pero también pueden propagarse a través de otro tipo de relaciones. El contagio se produce cuando dos personas ponen en contacto una membrana mucosa infectada con otra sana. También puede llegar si alguna herida en la piel del receptor toma contacto con la membrana mucosa infectada.
Las principales vías de transmisión son las mucosas de la boca, los órganos genitales y el ano, debido a que sus tejidos cuentan con las condiciones ideales, de humedad y calor, para que la infección se desarrolle y se transfiera.
El riesgo de contraer una de estas infecciones aumenta si no se utiliza un método de prevención. En la actualidad, el preservativo es el único anticonceptivo que las previene, por lo que si no se conoce la historia sexual de la persona con la que se mantienen relaciones, la ausencia de riesgo de contagio, siempre que haya un contacto vaginal, anal u oral, pasa de forma ineludible por el uso del condón.
A diferencia de otras infecciones, las ITS, una vez padecidas, no generan inmunidad y además no se cuenta con vacunas con las que hacerles frente,
por lo que la misma infección de transmisión sexual puede afectar de manera repetida a un paciente.
Algunas pueden ocasionar lesiones graves y permanentes, como ceguera, esterilidad o trastornos psicológicos. Es, por tanto, importante conocerlas a fin de poder detectar su presencia lo más pronto posible y tratarlas con precocidad. Según recientes encuestas realizadas en varios países, la incidencia de las ITS es más alta entre las mujeres menores de 20 años. En general, los varones y las mujeres adolescentes corren mayor riesgo de contraerlas y ello se explica por la presencia tanto de factores biológicos (inmadurez del tracto genital femenino y mayor delgadez de su mucosa vaginal), como de conducta (mayor número de parejas distintas en esas edades, falta de conocimiento sobre la infección por VIH-SIDA y otras ITS o escasa utilización de medidas preventivas). La edad de riesgo varía según las distintas sociedades. La poca información sexual y el desconocimiento de sus síntomas, que a menudo son difíciles de detectar, hacen que estas infecciones se propaguen con facilidad. A esto se suma que en ocasiones los síntomas se ocultan, por vergüenza y por miedo a ser considerados obscenos y de conducta reprobable.
En cuanto a cifras, la OMS estima que, a nivel mundial, en 1999 se han producido en hombres y mujeres de 15 a 49 años 340 millones de nuevos casos de cuatro tipos de ITS curables: sífilis, clamidiasis, gonorrea y tricomoniasis
En España no hay estadísticas sobre el número de afectados por ITS. Los datos que se conocen se obtienen por la obligación de los médicos a declarar las cifras de algunas de estas infecciones. La Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica informa de que en el año 2003 se notificaron 1.069 casos de infección gonocócica y 917 de sífilis (lo que supone unas tasas por 100.000 habitantes de 2,55 para la gonococia y 2,19 para la sífilis). En el análisis de los datos en el periodo 1995-2003 se observó un marcado descenso en la incidencia de infección gonocócica (-78%) y de sífilis (-15%). Sin embargo, se advierte un incremento reciente en la incidencia de ambas infecciones que frena la tendencia descendente que se venía observando desde el año 1995. Pero existe una fundada sospecha de que la incidencia de ITS en España es mucho más elevada de lo que estos datos muestran. La infección más común es la debida al Virus del Papiloma Humano, muy relacionado con el cáncer de cuello de útero, la segunda neoplasia maligna que más muertes causa entre las mujeres a nivel mundial. Entre las ETS producidas por bacterias, la que tiene una incidencia más alta es la infección por Clamidia.
Los microorganismos causantes de las ITS pueden ser bacterias, virus, hongos o parásitos. Algunas ITS no muestran signos ni síntomas y si lo hacen son poco claros, por lo que se pueden confundir con otras afecciones; lo que dificulta el diagnóstico y retrasa el tratamiento, con lo que se facilita su diseminación.

El Sida


¿Qué significa la sigla SIDA?

Significa Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida.

  • Síndroma: Conjunto de manifestaciones (síntomas) que
    caracterizan a una enfermedad.
  • Inmuno: Relacionado con el sistema de defensas de nuestro
    cuerpo.
  • Deficiencia: Indica que el sistema de defensas no funciona o
    funciona incorrectamente.
  • Adquirida: Que se adquiere. No es congénita ni hereditaria.

  • ¿Qué causa el SIDA?

    El SIDA es una enfermedad infecciosa causada por un virus
    denominado Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH o HIV) o virus
    del SIDA. Una enfermedad infecciosa es aquella que es causada por un
    germen y que puede transmitirse de una persona a otra. Un virus es
    una pequeña partícula infecciosa que sólo puede vivir como parásito
    de las células del organismo, donde se multiplica. Fuera de las células
    sobrevive con dificultad y durante poco tiempo.

    ¿Cómo actúa el HIV?

    El HIV tiene la particularidad de atacar a los linfocitos que son los
    directores de nuestro sistema de defensa. Inicialmente el HIV
    permanece en estado latente, es decir, "dormido" dentro de los
    linfocitos. En algunos casos, al cabo de un tiempo, a menudo años y
    por causas aún no bien determinadas, el virus se activa, es decir, se
    "despierta" y comienza a destruir los linfocitos. De esta forma, el HIV
    debilita progresivamente el sistema inmune, logrando que nuestro
    organismo no pueda luchar adecuadamente contra diversos gérmenes.

Bienvenidos

Les doy mi mas cordial bienvenida y espero que en este blog encuentres toda la información que necesites sobre las enfermedades que podrías obtener por medio de transmisión sexual.
Espero que lo disfruten.